Librepensamiento y adoctrinamiento
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Nota
personal del transcriptor del 16/08/2026
Cuando
estamos hablando de ideas que no están abiertas a debate, información
considerada como verdad absoluta, cuestiones valoradas como incuestionables,
las personas que entran en estas doctrinas necesitan asumir los dogmas que las
sostienen, lo cual establece una clara diferencia entre "nosotros”, los
que creemos de un modo absoluto los postulados que dan forma a esta doctrina, sin
opción a discusión alguna, y "los demás”, esas personas que son
despreciadas, en secreto unas veces, con una clara actitud de condescendencia
en otras, por lo que consideran ignorancia, ingenuidad o "desorientación
de la verdad absoluta", es decir, por pensar diferente.
En
esos entornos dogmáticos se establece una clara jerarquía, en ocasiones con
pompa y distintivos que se sustentan en la vanidad y en la soberbia, otras
veces menos, donde se intenta mostrar una falsa actitud humilde, pero que solo
son sepulcros blanqueados, porque en el interior tienen perfectamente clara su
"superioridad" respecto a los demás, y eso se observa, por ejemplo,
en las respuestas a las consultas del “rebaño”, ya sea por silencio
despreciativo (que denominan “respetuoso”), o ya sea por respuestas que en
realidad son conferencias y nunca intercambio de opiniones. Por eso, esos
líderes imparten charlas sin posibilidad ni capacidad de diálogo, conferencias
inacabables que tratan constantemente de los mismos temas, unos líderes que
hablan mucho pero no pueden escuchar, argumentan que no tienen tiempo, pero en
su interior saben que, en realidad, no tienen tiempo que perder con los
ignorantes.
Pero
también hay ciertos grupos en los que la petición inicial es la de participar
de un modo libre y honesto, de exponer las ideas y de escucharlas con la
atención que solo tienen los niños y los adultos que han decidido sostener esa
cualidad. Y mientras se mantiene esta actitud en las personas que componen el
grupo, allí realmente se manifiesta la luz. En estos grupos se analizan temas
que se deciden por todos, se permiten las opiniones y las decisiones democráticas,
se opina desde la conciencia y se respetan las opiniones, se emplea el razonamiento
en la parte que es útil y se cuestiona todo lo cuestionable, porque en el hecho
de compartir está la multiplicación.
Pero
estos dos caminos implican diferentes niveles de implicación, de dedicación y
de profundización.
El
sendero de “la manada” es mucho más sencillo. No hay que cuestionar, no hay que
investigar, no hay que analizar… ¡no hay que decidir! Porque todo está
perfectamente organizado, dirigido e implantado… por otros, claro está. Y eso
demuestra que es el camino de ellos, no el nuestro.
El
sendero que se crea con cada paso permite equivocarse, asumirlo y aprender.
Permite escuchar y no estar de acuerdo. Permite elegir y desechar, aceptar y
rechazar. Y en ese sendero todo es perfecto, porque el camino del libre
albedrío necesita la oscuridad para apreciar la luz, necesita los errores para
apreciar los aciertos, necesita el odio para apreciar el cariño, necesita el
miedo para apreciar el amor. Y si se estipulan reglas o normas son para
facilitar, no para entorpecer, son por consenso y con posibilidad de ser
modificadas en cualquier momento.
En
este grupo MyE Moral
y Espiritualidad intentamos buscar la verdad, allá donde se encuentre, y
por eso se valora de un modo tan importante cada opinión, cada propuesta, cada
iniciativa.
Como
dijo el Maestro Jesús, busquemos y hallaremos, para sembrar en suelo fértil y
no en suelo árido, para dirigir nuestra energía donde realmente sea útil y
recibir la energía que verdaderamente nos ayude a crecer, a avanzar en nuestro propio
camino de evolución.
Gracias
por los comentarios positivos que podáis aportar al final de este artículo y
por compartir.
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