Cambiad vosotros para cambiar el mundo


Comunicación realizada el 26/03/2020 (adaptación para comunicado público)

Contenidos:
-         Qué se puede ver y sentir en los planos espirituales.
-         Los seres superiores son los más humildes.
-         Los cambios que se van a observar en el planeta.
-         El crecimiento de la energía positiva y la desaparición del miedo,
-         Los milagros.
-         Limpieza de los mares y la atmósfera.
-         Comprendiendo la importancia de la colaboración, evitando el egoísmo.
-         Cambios drásticos en la ética del ser humano.
-         Todos sois luz que podéis iluminar a los demás.
-         La inercia en la labor de apostolado.
-         La incesante sensación de felicidad del amor absoluto hacia toda criatura.
-         Recordad que todos tenéis libre albedrío. Nadie puede obligar a nadie.
-         Dejar claros todos estos conceptos, para que podáis transmitirlos a la humanidad.
-         Los Hermanos que enseñan en todos los puntos del planeta.
-         Solo las personas que lo desean son las que recibirán esta información.
-         Felicidad al presentar la bandeja de vuestro nivel de verdad.
-         Cuando las personas os den la espalda.
-         Todo sentimiento negativo lo podéis transformar.
-         La Regla de Oro de Jesús reúne todo lo que tenéis que hacer en la vida.

Tened en cuenta que en los planos espirituales no podéis ver ni sentir a los Hermanos Superiores. Es la voluntad del Padre. Pero en el plano físico, sí que podéis ver a todos los seres encarnados, sean superiores o inferiores. Y esa oportunidad la podéis aprovechar para una evolución muy rápida. Es decir, en estado espiritual, fuera del estado físico, ningún ser puede percibir a los seres superiores, para poder protegerse de las emanaciones negativas que tienen los que están por debajo de los niveles evolutivos. Por eso, es posible que los hermanos que tienen mucha luz puedan disfrutar de mucha felicidad. Si estuviesen mezclados con los hermanos que no tienen luz estarían apesadumbrados constantemente, y eso es lo que ocurre en los planetas como el vuestro, en los que estáis mezclados, para que podáis aprender los unos de los otros.

Recordad que los seres superiores son los más humildes. Porque el mayor entre todos es el más humilde, y es el último. Así se reconocen a los grandes espíritus y a las grandes personas dentro de la jerarquía espiritual del Padre Eterno.

Pero en el planeta de regeneración, en el nuevo mundo que se va a abrir a vosotros, que antes de 40 años[1] vais a empezar a verlo, se va a observar un cambio drástico, donde poco a poco, los seres inferiores irán dejando este planeta, y no se volverán a reencarnar. En este mundo seguirá habiendo problemas, seguirá habiendo odio, pero la energía positiva estará mucho más equilibrada que hasta ahora, frente a la energía negativa. Y el miedo irá desapareciendo paulatinamente del corazón de los seres humanos en los planetas de regeneración, como será la Tierra dentro de poco.

Pero esto no ocurre de un día para otro. Los milagros son la manifestación del Padre Eterno a través de la manifestación natural, y los grandes cambios que se avecinan, ya empezaron a ocurrir desde hace mucho tiempo. Dentro de poco tiempo podéis ver maravillas que ahora no os imagináis. Los mares empezarán a estar limpios, gracias al trabajo incesante de la voluntad regeneradora de los seres más evolucionados. Vuestra atmósfera se irá limpiando, porque iréis comprendiendo la importancia de la colaboración. Evitaréis el egoísmo en todo lo posible; será la norma habitual, aunque no absoluta. Pero los seres inferiores ya no serán mayoría. Cada vez habrá menos paulatinamente, y tendréis la oportunidad de ver cambios drásticos en la ética del ser humano, porque la hermandad que el Maestro Jesús nos mostró, no se está llevando a cabo en casi ningún sitio. Todavía.

Pero todos sois luz que podéis iluminar a los demás. Tened en cuenta vuestra labor de apostolado. He insistido muchas veces en eso, porque nos cuesta, a todos nos cuesta expresar lo que sentimos, pero cuando se coge la inercia, resulta mucho más sencillo. Y en ese momento nos damos cuenta de que ya no nos traicionamos, no traicionamos a nuestras conciencias, siguiendo el impulso negativo de la humanidad, sino que empezamos a remar contracorriente, porque dentro de nosotros está brillando cada vez más la energía maravillosa del amor absoluto hacia toda criatura, y vamos comprendiendo que ese avance provoca una incesante sensación de felicidad en nuestro corazón, que podemos transmitir a través de nuestros actos a todas las demás personas.

Pero recordad que todos tenéis libre albedrío. Nadie puede obligar a nadie. Es decisión de cada cual para poder ganarse la confianza del Padre Eterno en los siguientes niveles evolutivos.

Siento expresarme de un modo tan extenso, pero me parece oportuno y necesario poder dejar claros todos estos conceptos, para que podáis transmitirlos a la humanidad. Del mismo modo que tantos y tantos Hermanos estamos haciendo lo mismo en todos los puntos del planeta. Tened valor, pero tened respeto. Solo las personas que lo desean son las que recibirán esta información. Pero os sentiréis especialmente felices cada vez que tengáis la oportunidad de presentar la bandeja de vuestro nivel de verdad para beneficio de las personas que conocéis. Estáis dando oportunidades, pero cada cual elige, y cuando las personas os den la espalda, recordad que vosotros también la disteis antes, y tened compasión y transmitidles amor. Porque, aunque en vuestro interior os pueda crecer la amargura, transformadla, porque todo sentimiento negativo lo podéis transformar, porque ya tenéis el conocimiento para poder hacerlo. Tratad a los demás como querríais que los demás os tratasen a vosotros; sentid a los demás como querríais que los demás os sintiesen a vosotros; pensad en los demás como querríais que los demás pensasen de vosotros. Esa es la famosa Regla de Oro de Jesús[2], tan importante, porque reúne todo lo que tenéis que hacer en la vida.

[1] El mensaje original hizo referencia a que dos de los participantes, de 58 años de edad, lo verían antes de morir. Se ha estimado un periodo de 40 años para facilitar la lectura y comprensión.

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