El cambio de Era

You can translate this web with Google Crome

Comunicación recibida el 21/12/2020 (extracto textual de la sesión completa)

 

Contenidos:

-         El concepto del cambio de Era.

-         Porqué actualmente han encarnado y están encarnando hermanos que tienen un nivel espiritual superior.

-         Cambios muy importantes en este planeta.

-         Necesidad de evolucionar en el plano de la ética.

-         Cómo influye el cambio evolutivo de las personas.

-         Medios para ejercer influencia sobre el resto de los hermanos.

-         Cómo ser la luz que ilumine a todos los que están a vuestro alrededor.

-         El elemento principal que define el progreso real de una persona y de una sociedad.

-         Aplicación de la célebre enseñanza del Gran Maestro Jesús de “por sus hechos los conoceréis”.

-         Trascendencia de la transformación interna.

-         Cuándo se producirá la nueva Era.

-         La importancia de mostrar los valores.

-         La responsabilidad con la que venís al plano encarnado para poder evolucionar.

-         Cuando tenéis la oportunidad de poder trasladar toda esta sabiduría a otros hermanos.

 

El cambio de Era es un concepto que muchas personas pretenden que se produzca sin ningún tipo de esfuerzo por parte vuestra. Lo achacan al desplazamiento de vuestro sistema solar a través de la galaxia, y pretenden argumentar que, al llegar a determinado lugar, el planeta Tierra entrará en un nuevo periodo que será mucho más avanzado, evolucionado y espiritual de lo que es hasta ahora. Eso es absolutamente contrario a la voluntad de Dios, porque si no es a través de vuestro progreso personal, el cambio no se producirá. Cambiad vosotros, y seréis capaces de cambiar el entorno que os rodea, y cuando seáis suficiente número de personas, estaréis en condiciones de cambiar sociedades completas, países completos, todo el planeta.

 

Sí que es cierto que actualmente han encarnado y están encarnando hermanos que tienen un nivel espiritual superior al que tenían generaciones anteriores, pero eso es como consecuencia de la evolución que se ha ido produciendo por parte de cada uno de los seres que habéis poblado este planeta a lo largo de miles de años, y con el nivel actual con el que está ingresando la mayoría de los seres en el plano encarnado, en este planeta, tenéis la posibilidad de que se vayan produciendo cambios muy importantes. Pero eso es algo que, en los últimos siglos, incluso en las últimas décadas, lo estáis pudiendo comprobar y experimentar, por lo que no puedo decir que esto sea algo nuevo. Pero en el plano de la ética, en el plano de los valores, el ser humano tiene que evolucionar mucho más, porque eso es condición necesaria para que se pueda producir el cambio verdadero e importante dentro del proceso evolutivo.

 

Y el cambio de Era es un concepto que se puede entender por cambio en las personas, un cambio evolutivo positivo. Eso redundará en el cambio evolutivo en las sociedades, en los países, y finalmente en todo el planeta. Pero como ya os hemos dicho tantas y tantas veces[1], debéis centraros en vuestra parte personal, en lo que a vosotros os compete, en vuestra área de responsabilidad personal, que puede tener influencia también sobre el resto de los hermanos espirituales [se refiere al resto de las personas encarnadas y no encarnadas] a través de la intención, de la oración y de la acción. Pero de nada sirve pretender coaccionar a nadie, pretender convencer a nadie. Vuestros actos tienen que ser la luz que ilumine a todos los que están a vuestro alrededor. Y según vaya aumentando la luz de todos los miembros que formáis este maravilloso planeta, este crecimiento permitirá que también vayan creciendo las sociedades, y vaya creciendo toda la humanidad en valores, que es, al fin y al cabo, el elemento principal que define el progreso real de una persona y de una sociedad.

 

La célebre enseñanza del Gran Maestro Jesús de “por sus hechos los conoceréis”, se aplica aquí de un modo excepcional. Centraros en vuestros hechos, y entended que solamente mediante la transformación interna se puede lograr la transformación de todo lo que podéis expresar al exterior, de todos vuestros hechos. Es imposible cambiar el proceso de actuación en las relaciones con los demás si no se produce un cambio interno que permita poder manifestar todos los valores, los nuevos valores que brillan en vuestra alma.

 

Por tanto, la nueva Era se producirá cuando haya una masa de personas, de hermanos espirituales encarnados suficientes como para que los nuevos modelos de actuación amorosa puedan observarse a través de todo el colectivo. Entended la importancia de transmitir los valores útiles, reales, que vosotros conozcáis, y entended la importancia de poder mostrarlos, pese a la extrañeza de los que os rodean, porque en el momento en que estéis transmitiendo estos valores, estáis iluminando a estos otros hermanos, y ellos pueden coger de vuestra luz para poder producir el cambio evolutivo que no se atrevían a poner en práctica porque no tenían el valor suficiente, pero que gracias a vosotros consiguen el impulso necesario, por la sincronicidad de corazones y de almas, para poder comenzar a desarrollarlos dentro del plano de los actos. Y podéis ser los primeros en hacerlo, y os sentiréis extraños, porque todos os estarán mirando, observando y tratándoos como locos o desequilibrados, pero entended que sois vosotros, cada uno de vosotros, los que estáis realizando el proceso individual de evolución. Esa es la responsabilidad con la que venís al plano encarnado para poder evolucionar.

 

Pero cuando tenéis la oportunidad de poder trasladar toda esta sabiduría a otros hermanos, estáis recibiendo de Dios la gran satisfacción, la gran felicidad que produce tener la oportunidad de estar transmitiendo enseñanzas positivas a otras personas que las acogen de buen grado.

 

[1] Ver artículo La misión y la evolución a nivel individual

 

Más información:

Índice

Contactar o suscribirse

Una nueva sociedad (PDF)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Índice

Contactar o suscribirse

La Ley del Amor