Sincronizar cuerpo, mente y alma

Comunicación realizada el 08/10/2020 (extracto textual de la sesión completa)

 

Contenidos:

-         Acoplamientos de mente y de cuerpo.

-         La parte espiritual.

-         Los procesos emocionales.

-         Entender que nuestra vida no acaba en el plano físico.

-         El proceso de elevación espiritual.

-         Visualizar el amor.

-         Captarlo por medio de sentidos físicos.

-         La realidad no está dentro del plano visible.

-         El modo más eficiente de poder transmitir los procesos espirituales.

-         Cuando surgen la atención y las oportunidades de un modo que nos resulta más sencillo superarlas.

-         El proceso más eficiente para poder establecer esta conexión de tres niveles.

 

A través de los procesos de meditación se realizan los acoplamientos de mente y de cuerpo pero, en la mayoría de los casos, la parte espiritual no queda ajustada a este proceso, porque en lo único que se piensa es en la relajación corporal y en la observación de la mente. Hay profesores que también son capaces de incorporar los procesos emocionales, de tal manera que durante esos procesos de meditación buscan comprender, percibir, todos los procesos emocionales vinculados a los procesos mentales que van surgiendo, observándolos en la distancia del proceso meditativo, manteniendo la atención consciente, y llevándola a través de la respiración al centro de atención de cuerpo y mente sincronizados.

 

Pero en el momento en el que somos capaces de entender que nuestra vida no acaba en el plano físico, sino que tiene una trascendencia infinita a nivel espiritual, debemos entender que el proceso de elevación espiritual está siempre vinculado al amor. El amor que crece en nuestro interior, que se expande, y que se puede visualizar a través de la imaginación de muchas formas, como una esfera de energía, como un arco iris, como un rayo luminoso que se expande… son formas de visualizar, a través de la imaginación, el proceso de implantación de la chispa del amor dentro de nuestro espíritu, y que podemos captarlo por medio de sentidos físicos, porque somos capaces de enlazar, sincronizar, sintonizar, espíritu, mente y cuerpo físico. Pero, del mismo modo que las palabras son convenciones que expresan ideas, las imágenes que podamos crear para poder expresar estas cosas, también son formas de convención para poderlas expresar a otras personas.

 

Pero la realidad no está dentro del plano visible, porque los procesos espirituales no son visibles. Sin embargo, el hecho de poder expresarlos de un modo físico, que realmente se sienten en el ámbito físico, es el modo más eficiente de poder transmitirlo a otras personas, de enseñar estos procesos, de mostrar el camino, que ya cada uno podrá seguir de acuerdo a sus intenciones.

 

Si unimos al proceso de meditación la vinculación de nuestra alma a la totalidad de la creación, el despertar de nuestra consciencia a través de la chispa divina que habita en nosotros, y que nos impulsa a aportar lo mejor de nuestro ser en cada momento, cuando pedimos a la chispa divina, esencia de Dios que vive en nuestro interior, para que nos ayude en el proceso de perfeccionamiento, comprendiendo que somos nosotros los únicos que tenemos que poner manos a la obra, pero que gracias a la intercesión que recibimos de Dios, nuestro nivel de consciencia se incrementa, la atención y las oportunidades surgen de un modo que nos resulta más sencillo superarlas. Y cuando eso lo integramos con los procesos de concentración mental y de relajación física, estamos realizando el proceso más eficiente para poder establecer esta conexión de tres niveles que nos permite evolucionar de un modo cada vez más consciente.

 

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