Cómo podemos orar para ayudar a las personas

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Comunicación recibida el 13/09/2021 (extracto textual de la sesión completa)

 

-       ¿Cómo podemos orar para ayudar a las personas?

 

Todas las personas disponemos de la facultad divina del libre albedrío. La energía de la oración permite que puedan llegar los impulsos necesarios a las personas sobre las que dirigimos nuestras oraciones, y que tengan la posibilidad de poder aprovecharlos, ya sea de un modo consciente o inconsciente. Entended que Dios ya ayuda a todas sus criaturas, y si le estáis pidiendo a Dios que ayude a alguien, debéis entender que eso es algo que ya está haciendo. Por tanto, si deseáis ayudar a alguien a través de la oración, actuad como lo haría su Guía Espiritual, enviándole la información, de forma que le llegue al consciente o al inconsciente[1].

 

Convertidlo en actos, si os es posible, y permitid, o haced lo posible para permitir, que esa persona entienda la necesidad de cambios que tiene que realizar en su vida para que esa vida cambie también, para que esa evolución se pueda producir, y para que la Ley del Amor[2] se pueda manifestar cada vez más en su realidad. Eso significa que podéis ayudar a alguien a través de la oración, convertida en una charla amistosa; en la oración, convertida en forma de transmisión de energía, en transmisión de intenciones. Pero entended la importancia de ser concretos, que sea perfectamente concreta la petición que hagáis, y aseguraos de que esa petición permitirá que la persona pueda avanzar en la Ley del Amor con el cambio que se pueda producir.

 

Para una persona que esté enferma, el método “habitual” es pedir a Dios que esa persona sane, pero Dios, si pone una enfermedad en la vida de alguien, es porque esa persona necesita pasar por esa experiencia. Así, en lugar de solicitar que la enfermedad desaparezca, dirigid vuestras oraciones a esa persona, para que pueda llegar a comprender que la experiencia que está teniendo es necesaria para su evolución, y que vuestro apoyo, ya sea emocional, moral, energético o físico, está preparado para poder ayudar a que se produzcan esos cambios que le permitan que la evolución se produzca, y que la enfermedad deje de tener necesidad de manifestarse. Y todo lo que pueda ser consciente esa persona de este proceso de ayuda, será mucho más positivo que si recibe la asistencia solamente a través de la intención, porque el conocimiento de que hay personas que están realizando la oración, enviando la energía o aportando la ayuda o la asistencia que necesitan, aumenta el ánimo y facilita la evolución, porque permite recibir, de un modo mucho más fluido, toda la energía espiritual de apoyo que se le está aportando, así como toda la energía material que también se le pueda entregar[3].

 

Entended que la oración no es solamente dirigir palabras, no es solamente sentir emociones, es contribuir a la transformación y mejoría de la persona, grupo o entidad sobre los que se dirigen esas oraciones. Si queréis que mejore el mundo, que vuestras oraciones sean los actos que permitan que el mundo mejore. Que vuestras oraciones se conviertan en actos, de modo que vuestros actos contribuyan a mejorarlo, porque si solo se quedan en las intenciones, os estáis engañando a vosotros mismos.

 

Igualmente ocurre con las oraciones que se hacen por otras personas, aumenta el efecto si podéis hablar con ellas e infundirles ánimo a través de la conversación. Aumenta si podéis compartir el tiempo de forma física con ellas. Aumenta si les podéis aportar ayuda a sus problemas. Aumenta si son capaces de entender todo el proceso que se está articulando para recibir esa ayuda que tanto necesitan, siempre y cuando hagan, por parte de ellas, todo lo necesario para poder resolver las necesidades que la vida les plantea.

 

Por tanto, entended que orar por las personas es equivalente a ayudar a las personas en todo lo que esté en nuestra mano, tratándolas con el amor fraternal y el apoyo necesario, y siendo un ejemplo para ellas, para poder lograr que ese acto se convierta en un ejemplo de vida y en un punto de evolución de vosotros, de la persona que es ayudada y del mundo, de la humanidad.

 

-       ¿Has dicho que Dios pone la enfermedad en las personas?

 

Todo lo que ocurre en la creación forma parte de la voluntad de Dios. Eso es lo que significa la frase que he comentado. Del mismo modo que la oscuridad es la ausencia de luz, la enfermedad es ausencia de salud y el miedo es ausencia de amor, y toda la creación está ajustada a la voluntad de Dios, ya que Dios pone en cada uno de los seres evolutivos la chispa divina, que permite controlar todo el proceso, ese proceso que no solamente es un examen para poder seguir evolucionando, sino que es una forma de hacer crecer el brillo de Dios en cada uno de nosotros, lo cual redunda en todo lo que nos rodea. Y por ese motivo, la evolución incesante de toda la creación es un motivo de satisfacción inmensa para su Creador, y así estamos constituidos, para que podamos ir avanzando, de forma libre y voluntaria, pero infinita en cuanto a magnitud, en nuestro proceso de aproximación a las cualidades de Dios. Por eso, ya dijo el Gran Maestro Jesús “sed perfectos, como nuestro Padre, que está en el cielo, es perfecto”[4]. Y esa perfección engloba todas y cada una de las realidades de nuestra propia realidad, de nuestra propia existencia, de nuestra propia manifestación. Y cuando estáis en el estado encarnado, esas cualidades son equiparables a los talentos, de los que habló el Gran Maestro Jesús[5], y si aprovecháis cada uno de los talentos que os ha dado Dios en esta encarnación, cuando tengáis que hacer cuentas y podáis presentar un buen rendimiento de estos talentos, vuestro Padre Eterno, que vive dentro de vosotros, se alegrará y os permitirá recibir mayores responsabilidades, lo cual implica mayores recompensas y mayor felicidad.

 

Por tanto, cuando alguien sufre un percance, sufre una enfermedad o cualquier otro hecho que consideréis desagradable, que os provoque sufrimiento, entended que todo lo que ocurre es de acuerdo a la voluntad de Dios. No existe ningún ser que esté por encima de él. Pero que todas esas tragedias que se producen a vuestro alrededor las podáis interpretar como grandes enseñanzas que os aporta Dios a través de la vida. Aprovechadlas y así no tendréis que volver a experimentarlas más. Y si os parece que Dios es cruel y es injusto, podéis imaginaros a un buen maestro, que pone los problemas más difíciles a sus alumnos, para poder prepararlos del mejor modo posible en la enseñanza que les está impartiendo. O el entrenador, que exige de sus deportistas el máximo rendimiento, para que puedan, por su propio mérito y esfuerzo, superarse a sí mismos cada vez más. Igualmente, pero de un modo muchísimo más perfecto, hace nuestro Padre Eterno a través de la experiencia de la vida.

 

Y cuando sois capaces de comprender esta información, podréis entender cualquier experiencia que os produzca dolor como una prueba que tenéis que pasar, porque confiáis en el Padre Eterno y en su sabiduría, porque de esta manera seréis capaces de alcanzar unos niveles más elevados en vuestras capacidades infinitas de avance hacia él.

 

[1] Nota del canalizador: el envío de la información es “literal”, es decir, se le puede enviar la información para que le llegue de forma consciente, mediante transmisión de la información oral o escrita a la persona, ya sea de forma directa o indirecta (a través de terceros), o puede ser de forma inconsciente, a través de la emisión de pensamientos y energía, que le llegarán, pero sin que quizá lo pueda percibir de forma consciente.

[2] Ver publicación La Ley del Amor (PDF).

[3] Nota del canalizador: se refiere a todo apoyo material o físico, ya sean cuidados médicos, apoyo económico, compañía, conversación, etc.

[4] Evangelio según San Mateo 5,48.

[5] Evangelio según San Mateo, 25,14-30.

 

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