La caridad (1)

Contenidos:

-         Qué es la caridad.

-         Regalar tiempo.

-         Caridad y compasión.

-         Cuando un ser necesitado recibe la ayuda.

-         Dar oportunidades de entender el camino del bien.

-         Las oportunidades de la acción caritativa.

-         Los sentimientos de la caridad.

-         Caridad egoísta.

-         Todo acto que esté en el camino del Padre Eterno produce felicidad.

-         Abrir las puertas del crecimiento espiritual.

-         La llamada de ir a buscar al necesitado.

-         La gran escuela que habéis elegido.

-         La influencia de Dios sobre los demás a través de vosotros.

 

SOLICITUD

 

Querido Dios, Padre Todopoderoso, te doy las gracias por este nuevo día que nos ilumina, por haber descansado en el sueño reparador y haber despertado con la sensación de felicidad que aporta la tranquilidad, y la plenitud de la vida, para poder ponerla a tu servicio. Te pido que me permitas contactar con los Hermanos de Luz, para que pueda recibir la información necesaria para comprender la caridad. Espero poder ser digno vehículo de las enseñanzas que me otorgáis.

 

COMUNICACIÓN RECIBIDA

 

La caridad es el gran privilegio que Dios pone en nuestras manos para poder ser su representación en el plano físico. La caridad es el modo esencial de atenuar el dolor de las personas sufrientes. La caridad es el reconocimiento de que todo lo que está a nuestra disposición son dádivas de las que disponemos para poder contribuir a mejorar el mundo. La caridad es aportar lo que está en nuestra mano para consolar a quien está necesitado, ya sea de alimento, ya sea de cobijo, ya sea de aliento o de comprensión.

 

El tiempo es lo único que tenemos que jamás se puede restituir. Regalar tiempo a los demás es una gran obra de caridad. De hecho, las personas egoístas se caracterizan por no conceder tiempo a nadie y centrarse solo en ellas mismas.

 

La caridad es la consecuencia inmediata de la compasión. Es la puesta en práctica de soluciones ante la observación del sufrimiento. Es asumir el protagonismo de la solución a los problemas que tienen otros, por la satisfacción de poder ayudarlos.

 

Cuando un ser necesitado recibe la ayuda, puede actuar de una forma agradecida o de un modo egoísta. La verdadera compasión permite que no haya en nuestro corazón ninguna respuesta hostil, que no haya ninguna expectativa, que no esperemos la respuesta amable como compensación necesaria de nuestros actos. Porque cada alma tiene su proceso, tiene sus experiencias, y es necesario entender que alguien puede estar pasando por una situación desoladora, y no se encuentra en condiciones siquiera de mostrar agradecimiento ante las ayudas que recibe. Pero la aportación que podamos hacer siempre contribuirá a darle oportunidades de entender el camino del bien. Por lo tanto, no desfallezcáis en la caridad, porque es la gran oportunidad que damos a los demás para dirigir su mirada hacia Dios, y poderle decir “gracias”.

 

De este modo, la acción caritativa aporta oportunidades, tanto al que da como al que recibe. Y la caridad debe entenderse como un modo de ayuda, no de sacrificio. Tiene que ser una forma de sentir felicidad, y no remordimiento. Un modo de sentir el convencimiento de que estamos contribuyendo al bien, no una sensación de obligación que nos puede imponer nuestra educación religiosa o nuestras convenciones sociales. Porque cuando se actúa sin la intención principal de ayudar al que lo necesita, cualquier otro motivo siempre entra dentro del ámbito del egoísmo. Sentid, pues, las oportunidades que os da la vida para poder manifestar la caridad.

 

Tened en cuenta que todo acto que esté en el camino del Padre Eterno produce felicidad en nuestra vida. Esta felicidad es el mayor regalo que podemos recibir. Nos hace sentir que estamos en el camino de Dios, nos permite conectar con la chispa divina que vive en nuestro interior. Nos permite aumentar nuestra vibración y poder sintonizar con niveles más elevados de amor. Por tanto, el concepto del sacrificio rompe con el objetivo principal de la caridad, debiendo centrarnos en que caridad es felicidad.

 

Actuad, por tanto, con caridad, hermanos, porque es la llave que os abrirá todas las puertas del crecimiento espiritual. Si sentís la llamada de ir a buscar al necesitado, que nada os lo impida, pero Dios pone en nuestro camino las cosas, por lo tanto, entended que vuestra vida es la gran escuela que habéis elegido. No es necesario viajar a la otra punta del mundo para poder ejercer la caridad. Encontraréis en el momento en que seáis necesarios, para que Dios ejerza su influencia sobre los demás a través de vosotros.

 

Nota del canalizador: considero oportuno leer, en el documento Una nueva sociedad, la sección “ayudar a los necesitados”. Las conclusiones solo las puedes sacar tú.

 

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